Son las adaptaciones fisiológicas que pueden suceder
en cualquier momento de un trabajo intenso. En el comienzo el individuo siente
sensaciones progresivas de incomodidad, hasta que de repente disminuyen de
intensidad y se pasa a cierto estado de bienestar debido al aparato
respiratorio y circulatorio que comienzan a actuar mas regularmente, aparece la
transpiración que regula la temperatura y ello determina un alivio.
Se produce una adaptación, con mejor irrigación
sanguínea, mejora la contracción muscular, con una eficiente eliminación de los
productos catabólicos de la combustión celular y también mejora el equilibrio
acido-base del organismo.
La
falta de aire inicial se origina en los miembros en actividad, generando un
intenso impulso reflejo hacia el centro respiratorio. Con el logro de la fase
estable, que es cuando se produce el “segundo aliento”, las condiciones
metabólicas en los músculos que trabajan se acercan a la normalidad,
determinando una disminución de la producción de acido láctico y de sus
impulsos reflejos.
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